Soberbia – Pecado Capital

La soberbia no es un rasgo heredado de la personalidad, generalmente es una manifestación inconsciente de baja autoestima. Puede deberse a un comportamiento aprendido de otras personas o a una reacción incrustada por cicatrices de acontecimientos pasados.

De cualquier manera, la soberbia es una desafortunada forma de autodefensa mental y una de las conductas más oscuras que puede experimentar un ser humano.

 




Existen diferentes razones que motivan a las personas soberbias a actuar de esa manera; sin embargo, en la mayoría de los casos, todo yace en una sencilla razón: sentirse mejor consigo mismo.

Son muchas las opiniones que catalogan a la soberbia como el principal pecado, pues de esta falta se derivan muchas otras; se debe tener presente que todo pecado está enraizado en la arrogancia y en la auto exaltación.

Es por esta razón que junto con la avaricia, la gula, la lujuria, la pereza, la ira y la envidia, la soberbia forma parte de los 7 pecados capitales.

¿Qué es la soberbia?

Desde el punto de vista etimológico la soberbia deriva del latín superbia, que significa “el que está por encima”.

En un sentido más amplio, la soberbia puede describirse como el hábito de atribuirse hacer demandas indebidas en una manera arrogante; una especie de orgullo en el que se realizan afirmaciones exorbitantes de rango, dignidad, estimación o poder, o que exalta su propio valor en un grado exagerado e indebido.

Es el sentido de una persona de su propia importancia, el cual se muestra de una manera orgullosa e insultante ante los demás.

Una persona soberbia actúa condescendientemente hacia otras personas y percibe a los demás con desprecio, teniendo una actitud de superioridad.

Esto crea una personalidad que se caracteriza por asumir y actuar arrogantemente, con altivez e insolentemente orgulloso.

Una clave para entender la arrogancia es verla como la antítesis del respeto por los demás y el respeto propio. No es un mero hábito irritante, la soberbia es un vicio corrosivo y degradante que frustra el florecimiento humano y daña la comunidad.

Las acciones o actitudes de este tipo de personas pueden ser perjudiciales y dañinas, pero también son profundamente irrespetuosas. La soberbia infringe daño en el mismo individuo de una manera y en un grado que otros vicios no lo hacen, porque es una falta de respeto a sí mismo.

Soberbia u orgullo ¿Cuál es la diferencia?

La literatura griega antigua se refiere a la soberbia como una forma de arrogancia, en la que una persona considera tener un estatus más alto que los demás; en otras palabras, un Dios.

Entre tanto, el orgullo es un estado de autoestima percibida que puede o no, ser exagerada. Idealmente, es un estado en el que reconoce sus propias cualidades en su propio valor y que no exagera para enmascarar o negar sus vulnerabilidades.

La soberbia es ese rasgo negativo que muestra alguien que no está dispuesto a escuchar otros puntos de vista, alguien que ve con desprecio a los demás, por considerarlos inferiores, mientras que el orgullo demuestra que la persona valora sus propias ideas y logros, pero no los exalta y no implica sentimientos de superioridad, lo cual no lo hace que sentirse más que los demás.

Aunque todos tenemos el potencial para caer en este tipo de comportamiento, la soberbia puede convertirse en un patrón dominante, sólo en las personas con un fuerte temor de mostrar vulnerabilidad ordinaria; en estas personas, puede ser una gran fuente de dolor, ya que es desencadenante de una serie de conductas anómalas que suelen originar profundas heridas, tanto en las personas que les rodean, como en ellos mismos.

Hay una línea fina que separa el orgullo y la soberbia. Esto es especialmente cierto dado que ambos se basan en la creencia de sus las propias habilidades.

Sin embargo, cuando se trata de las respuestas que provocan, es donde terminan las similitudes: el orgullo es inspirador; en contraste, la soberbia es una desviación.

La soberbia no debe confundirse con el orgullo apropiado; con frecuencia se suele condenar toda expresión de autosatisfacción como pecado.

El orgullo debe ser resultado de una evaluación con juicio sobrio; no se basa en carteras de acciones, concursos de belleza o prominencia, sino de una valoración ecuánime de su propio carácter y logros.

Las personas buenas pueden sentirse bien y conformes con ellos mismos sin caer en un comportamiento soberbio.

¿Por qué la soberbia es un pecado?

La soberbia literalmente te impide crecer como persona y ver la verdad; es considerada un un pecado porque es la raíz de casi todos los otros pecados.

Su fundamento: “mi necesidad es más importante que tu existencia”, ofende a Dios por partida doble: primero, porque atenta contra otro humano hecho a su imagen y semejanza y porque coloca los impulsos como soberanos y a la persona como un Dios.

La soberbia se considera como una enfermedad espiritual, simplemente porque pensar que se es superior, significa afirmar ser el único responsable del éxito y así, implícitamente se objeta el papel de Dios.

¿Por qué la soberbia es mala?

El pecado capital de la soberbia, como todos los defectos de carácter, es inherentemente negativa. Ser jactancioso y tener esa actitud “soy mejor que tú”, apesta y destruye las relaciones con los demás.

Una persona soberbia siempre piensa que tiene razón, aunque probablemente esté equivocada, pero su juicio nublado le impide reconocerlo y aceptarlo.

Este tipo de personas no pueden ni siquiera afrontar y resolver su problema, porque están tan cegados que no son capaces de ver que existe un problema.

Entre los aspectos nocivos de la soberbia se encuentra:

  • Tener un sentido exagerado de importancia propia.
  • Estar preocupado por las fantasías sobre el éxito, el poder o la belleza.
  • Creerse especial.
  • Exigir admiración constante.
  • Aprovecharse de otros.
  • Tener una incapacidad para reconocer las necesidades y sentimientos de los demás.
  • Comportarse de una manera arrogante o altiva.

¿Cómo combatir la soberbia?

El antídoto para combatir la soberbia es la humildad. Por lo tanto, la persona debe admitir sus errores y asumir su responsabilidad. Debe evitar aparentar ante los demás que lo sabe todo y, en consecuencia, debe aprender a decir con humildad “no lo sé”.



Ser humildes no se siente mal ni resulta degradante en ningún sentido; es tener una visión correcta de nosotros mismos a través de los ojos de Dios. Por eso Dios dice: “Si quieres realmente hacer una diferencia en una persona soberbia, haz amistad con ellos, enfréntalos con amor, explica cómo sus acciones pueden ser perjudiciales y ayúdalos a sentirse valorados y tomados en cuenta. Haz esto, y te convertirás en una persona más feliz.”

La soberbia según la biblia

La soberbia da lugar a la miseria humana, del mismo modo como una siembra en el campo produce una cosecha, desde un punto de vista bíblico se puede decir que la soberbia lleva a la calamidad, fomenta el autodesprecio y la autocompasión, socava la comunidad y se aleja de Dios.

Proverbios 16:18 expresa: “La soberbia precede al fracaso; la arrogancia anticipa la caída.”

Las palabras soberbia, arrogante, orgullosa y altiva se mencionan más de 200 veces en la Biblia, y en prácticamente cada ocurrencia, es una conducta o actitud detestada por Dios.

La Biblia nos dice que aquéllos que son soberbios, arrogantes y tienen un corazón altivo son una abominación para Él: “Todo soberbio de corazón es una abominación al Señor”, se expresa en Proverbios 16: 5. El Salmo 101: 5 señala: “El que tiene una mirada arrogante y un corazón orgulloso, no lo soportaré”.

De las siete cosas que la Biblia nos dice que Dios odia, la soberbia es la primera en la lista.

En lugar de soberbia, la Biblia nos enseña lo contrario. Al escribir a la iglesia en Corinto, Pablo describe el amor señalando que de las muchas facetas del amor de Dios, la soberbia es lo contrario: “El amor es paciente y amable; el amor no envidia ni se jacta; no es arrogante“, (Corintios 13: 4). “Porque, en verdad, Dios se opone a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (Pedro 5: 5).

Ejemplos de soberbia

  1. San Agustín expresaba: “Es la humildad lo que hace que los hombres sean ángeles y la soberbia lo que transforma ángeles en demonios.” Seguramente el ejemplo más representativo de soberbia lo personifica Satanás.
  2. Fue este pecado, lo que transformó a Lucifer, un querubín ungido de Dios, una creación distinguida con un sello de perfección, lleno de sabiduría y perfecto en belleza, en Satanás, el diablo, el padre de la mentira y príncipe de las tinieblas; tal es el alcance de este terrible pecado capital.
  3. Pero en la historia de la humanidad abundan los ejemplos de soberbia; incluso Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por soberbios. Todas las refriegas, guerras e invasiones, estuvieron lideradas por soberbios reconocidos. Desde la Construcción de la Torre de Babel, pasando por las acciones de Atila, Gengis Kan, Alejandro Magno, el imperio romano, la colonización de América, las guerras mundiales, el holocausto de Hitler y hasta el hundimiento del Titanic, fueron eventos que tuvieron a la soberbia como su fundamento.