Pereza – Pecado Capital

Como la mayoría de los comportamientos humanos, la pereza no es ciertamente nada nuevo, sin embargo, hay algo aparentemente “moderno” sobre este aspecto, que es importante tomar en cuenta en una sociedad acelerada y compleja, donde las personas hacen mucho más que el mínimo necesario para sobrevivir, invirtiendo su tiempo en numerosas actividades cada día.




Todas estas demandas nos ponen a competir para encajar en una sociedad, donde el valor social y personal, depende generalmente del estatus socioeconómico de cada uno y es visto como el resultado de un esfuerzo, del trabajo duro y de la responsabilidad personal.

Por lo tanto, el fuerte deseo que a veces tenemos de poner una pausa en la vida y relajarnos, no es evidencia de una mala ética de trabajo, o algún tipo de decadencia moral.

En la actualidad hay buenas razones para ser “perezoso” y profundas motivaciones psicológicas y sociales que necesitan ser consideradas, sin ser objeto de críticas y señalamientos morales. Por eso es importante saber distinguir entre ser perezoso y merecer un buen descanso o unas buenas vacaciones, sin sentirse culpable.

¿Qué es la pereza?

La pereza es un apego alterado a la facilidad, lo que lleva a las personas a omitir la responsabilidad de sus deberes. Es una actitud de abandono que puede ser aplicada a cualquier circunstancia incluyendo las cosas divinas y espirituales.

El pecado de pereza se define en cuatro características: descuido, falta de voluntad para actuar, esfuerzo pobre y desaliento por alguna dificultad.

La pereza también está íntimamente relacionada con la dilación, la tendencia a posponer las cosas que se pueden hacer el mismo día. De hecho, es la falta de voluntad o la motivación para transformar el momento en acción.

Sin embargo, una persona puede ser perezosa y siempre estar en movimiento. Por ejemplo, un niño que prefiere jugar todo el día en el estudio es un vago; un padre que se queda en casa con sus hijos, pero se ocupa sólo en el entretenimiento, es un vago; una madre que en lugar de velar por su casa, emplea todo su tiempo en las ventanas o a la lectura de revistas, es perezosa; un trabajador que trabaja todo el día, pero es indiferente a lo que puede contribuir a su salvación, también es perezoso.

Pereza o cansancio ¿Cuál es la diferencia?

Muchas personas tienden a escudarse detrás del cansancio para no reconocer que están fomentando el pecado de la pereza. Sin embargo, descansar es un premio bien merecido, para activar las energías y continuar produciendo.

Generalmente, un ritmo de vida atareado genera cansancio y más aún en la sociedad actual que nos exige ser cada vez más productivos. Cuando el cuerpo nos pide descansar, parece que estamos inmóviles e inactivos, lo que puede generar un poco de culpa.

Sin embargo, lo que ocurre en el cerebro en estos tiempos es crucial; es lo mismo que sucede cuando no dormimos bien. Sin un buen descanso, el organismo se torna ineficiente.

A diferencia del cansancio, la pereza es otra cosa. Es una actitud que puede aparecer sin necesidad de estar fatigado por el ajetreo diario.

La pereza es simplemente una posición renuente a no querer hacer nada, es bloquear voluntariamente el cuerpo y la mente para que no fluya la energía. En ambos casos, la conciencia será quien juzgue la actitud de la persona.

¿Por qué la pereza es un pecado?

Acedia, fue el nombre con que originalmente se incluyó el pecado de la pereza en la primera lista de pecados capitales, establecido por Evagrio del Ponto, al final del siglo IV y fue considerada como “la madre de todos los vicios”.



Los antiguos lo llamaban el “demonio del mediodía” debido a la “tentación” que generaba a esa hora del día. Se consideraba una anorexia espiritual que causaba disgusto a Dios, porque intervenía en la capacidad del hombre para llevar a cabo sus oraciones.

La dilación, la intención de dejar las cosas para después, es una verdadera tentación para todas las personas y también está relacionada con la pereza.

Los estudiantes por ejemplo, viven postergando sus tareas y proyectos, mientras los padres están postergando esa conversación que necesita tener con su hijo. Cuando no se está dispuesto a actuar en el momento, se incurre en el pecado de la pereza.

¿Por qué la pereza es mala?

En realidad este pecado capital se considera uno de los más graves por su defecto ordinario. Es un vicio que causa parálisis del alma, lo que conlleva al peligro mortal.

La pereza nunca va a proporcionar resultados positivos, por lo tanto, nunca podrá verse como algo bueno para el ser humano.

La pereza, es muchas veces la acción de realizar un esfuerzo a medias, gran parte de este problema es porque no se ha trabajado eficientemente en priorizar la importancia de las cosas, lo cual es producto de la flojera y la dilación.

Al final, las prioridades se desbordan y se emplea más tiempo y energía en tratar de hacer lo que no se ha hecho antes, con resultados insignificantes, lo que finalmente termina afectando la relación con Dios y la familia.

¿Cómo combatir la pereza?

El resultado de no querer hacer lo que tenemos que hacer, tiene implicaciones para nuestra calidad de vida. Adicionalmente, el sentimiento de culpabilidad que viene después, afecta la autoestima.

Básicamente, las estrategias para combatir la pereza, independientemente de la causa que la genera, son las mismas, y es más fácil de lo que parece. Se trata simplemente de un cambio de actitud, y de tomar la decisión de hacerlo. Estas son algunas estrategias simples:

  • Poner todo en orden y fijar prioridades: básicamente para evitar ser abordado por la pereza, se puede comenzar en poner todo en orden y fijar las prioridades de las cosas. Todas las personas siempre tenemos cosas por hacer. Por lo tanto, una buena organización con metas de cumplimiento, puede ayudar a erradicar la pereza.
  • Empezar por las cosas simples: por muy obvio que parezca, al recordar que se debe hacer algo, sólo hay que empezar a hacerlo. Pensar sólo en hacerlo, no sirve de nada, por lo que sólo se debe empezar.
  • Minimizar las grandes tareas: una excusa que siempre encontramos para no hacer las cosas es porque algunas son muy abrumadoras. La estrategia en este punto consiste en dividir una gran tarea en tareas pequeñas, es decir, emplear varios ciclos para lograrlo. Por ejemplo: es posible limpiar la cocina por partes, un día una sección y otro día otra, hasta completarlo.

¿Qué dice la biblia sobre la pereza?

La pereza es un estilo de vida para algunos y una tentación para todos, pero la Biblia es clara.

Desde que el Señor ha ordenado al hombre trabajar, la pereza es un pecado. “¡Ve a la hormiga, oh perezoso, mira! Observa su comportamiento y se prudente”. (Proverbios 6.6).

La Biblia tiene mucho que decir acerca de la pereza. Proverbios, en particular, contiene muchas palabras de sabiduría y advertencias a los perezosos. Aquí habla del fin a la espera del perezoso:

Se convertirá en un servidor (o deudor):”Las manos de las personas que trabajan gobernarán, mientras que la mano perezosa se verá limitada a la tarea.” (Proverbios 12,24).

Su futuro es sombrío: “El perezoso no ara en el otoño por el frio; él buscará en la cosecha y no tendrá nada”.” (Proverbios 20.4).

Liberados de la enfermedad, el dolor y el pecado, incluyendo la pereza; los santos glorifican al Señor para siempre. “Por lo tanto, mis queridos hermanos y hermanas, sean firmes y constantes, trabajar mejor y mejor a la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo no es en vano en el Señor. ” (1 Cor 15,58).

Ejemplos de pereza

Según algunos estudios, la pereza es la causa de muerte de más de 5 millones de personas cada año en todo el mundo, tanto como el tabaco.

Es una sociedad enferma de pereza, con poco movimiento, la mayoría de las personas no practican ningún deporte en su tiempo libre. Este ocio, además, viene acompañado por el vicio de fumar, lo que agrava la situación, provocando más muertes cada año.

La falta de actividad física, es promovida por un flagelo de la sociedad: el sofá y la TV. Estadísticas registran que un tercio de la población mundial prefieren estar pasivos, viendo un programa de TV, echados en el sofá.

Esta práctica está más acentuada en los países industrializados y ricos, debido a la gran cantidad de servicios y comodidades tecnológicas, que ofrecen a sus ciudadanos.